10 de Julio, 2005
¡Marchando una de gazpacho!
Llegaron las calores y tenemos que combatirlas como sea. Resguardándonos del sol, refrescándonos cuanto podamos, bebiendo agua a granel, si es del
grifo, mejor. Aprovecho para recordaros que en Badajoz tenemos una de las mejores aguas de España. Nada de las pamplinas esas que tomáis algunos de agua mineral con gas, sin gas, sin agua, etc. Agua de grifo y... ¡de Badajoz, tierra de Dios, donde se acuesta uno y amanecen dos! Pero hoy os voy a a hablar del plato por excelencia de verano por estas tierras, del gazpacho. Extraordinaria sopa fría, nutritiva, alimenticia y recomendada desde los pediatras hasta los geriatras, esos que tienen que vérselas con los de la Tercera Edad, Cuarta, Quinta, etc. Recetas de gazpacho las hay por miles, según las peculiaridades geográficas, locales, climáticas, culturales, personales, etc.. Así que los que queráis, podéis mandarnos vuestras recetas gazpacheras, con sus ingredientes, modos de hacerlo, estilos, recomendaciones, etc. Y para dar ejemplo, nada mejor que enviaros la receta del gazpacho que se sirve en Casa Montero, que ya estamos tomando la señá Pili y el abajo firmante, bien fresquito, a mediodía y por la noche, en la cena.
Gazpacho extremeño al estilo del Avisador Ingredientes: 1 ajo, 2-3 tomates grandes y maduros, 1 pimiento pequeño, pan migado (pan duro, previamente en remojo), 1 chorreón de aceite de oliva virgen extremeño, un poco de vinagre, sal y agua. Se echa todo en la batidora y se bate bien unos minutos. Se guarda en un cuenco o barreño y se deja enfriar en la nevera. Antes de servirse, puede pelarse y picarse la mitad de un pepino y echar los trocitos al gazpacho, como guarnición. Aquellos que quieran pueden echarse unos "tropezones" de jamón. Se sirve bien fresquito.
¡Qué os aproveche, amigos!
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Un libro extraordinario sobre Extremadura
Aunque con un retraso considerable (cinco años), nada impide que al hacer la reseña de este libro me invada la satisfacción de contar con un libro añorado en su tiempo, realmente extraordinario, indispensable, a mi entender, en todas las bibliotecas que se precien, sean públicas o privadas. Se trata del impresionante
Catálogo La fotografía en Extremadura (1847-1951), 2ª edición revisada, que en diciembre del año 2000 diera a la estampa el MEIAC, patrocinado por Caja de
Extremadura e impreso en los talleres gráficos pacenses de Indugrafic. Bajo la coordinación (comisariado) de Matilde Muro Castillo, autora de un documentado y extenso estudio introductorio (pp. 17-116), con 12 capítulos, a cual más sugerente, se exhibe una antología de fotografías de y sobre Extremadura en esos cien años, donde se recoge el pálpito de la vida cotidiana, los personajes, los
monumentos emblemáticos de una Región que se estaba haciendo a sí misma. Extraordinarios documentos que forman parte de la Historia cotidiana de Extremadura y que merece recrearse en ellos. Impagable, hermanos. El libro se completa con Las fotografías, lógicamente el capítulo más extenso (pp. 117-278) y una alusión a Los fotógrafos (279-292), además de la Bibliografía pertinente.
Porque sus trabajos forman parte, además del Catálogo, de nuestras vidas, bueno es mencionar a los extraordinarios fotógrafos que, aquí en Badajoz, nos dejaron constancia de nuestra ciudad y de nuestras gentes en estampas irrepetibles: Julián Campomanes, Miguel Olivenza Salazar, los Garrorena (Ángel Garrorena Bernabé, Fernando Garrorena Murias y Fernando Garrorena Arcas), José Vicente Álvarez (Foto Pepe), los Vidarte (Enrique Vidarte, Emilio Vidarte y Manuel Vidarte), Antonio Pesini Ortiz y Oscar Alonso García.
Vaya mi agradecimiento desde aquí a Santiago Poves, miembro de la directiva de la Asociación de Amigos del MEIAC, que me regaló esta joya.
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Elogio de la siesta
Sí, amigos, no me he equivocado, he dicho sobre la siesta (con
s), no sobre la fiesta (con f) que aunque estamos a primeros de Julio todavía
no han llegado los días fuertes. Así que
voy a abrir otro frente para que no se sequen vuestras meninges.
¿Sois amigos de la siesta o no? ¿Dónde os echáis un rato, en la cama,
en el sofá, en el butacón...? ¿Cuánto tiempecito le dedicáis: media
hora, una hora, más...? ¿Qué época son más llevaderas la siestas: en
verano, con la caló, o en invierno, con el braserito? ¿Quién es más
amigo de la siesta, el hombre o la mujer, los niñatos o los abuelos?
¿Se echa la gente la siesta viendo la telenovela o no? ¿Qué decís
cuando os interrumpen la siesta (el teléfono, el niño, el perro, un
timbrazo a la puerta...), todo en plan educado o en arameo, tacos
incluidos? ¿Sabéis lo que dicen los extranjeros de esta nuestra añeja
costumbre? Etc., etc. Como véis, todo un compendio antropológico,
sociológico y "siestológico" sobre una de las costumbres más extendidas
en España.
Para animar el cotarro, os reproduzco el texto de un antiquísimo
cartel que encontré, en un sitio bien visible, del despacho-biblioteca
de mi amigo Javier Marcos, en mi última visita a su casa. No os la
perdáis por la enjundia que tiene:
+
EN ESTA CASA
SE HA LA COSTVMBRE DE GUARDAR EL TIEMPO DE
SIESTA
E POR SER BVENA TRADIZION CRISTIANA PARA MEJOR REPOSO DE LOS ALIMENTOS RECEBIDOS DEL SEÑOR, NON HAGA VISITA A ESTOS
APOSENTOS A LA HORA SEXTA, ESPERE
ENTRE NONA & VISPERAS, E DE ESTA
FORMA AYUDARA A NUESTRA REFLEXION.
A. M. D. G.
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El encanto de los Vidarte
Hace pocos días, nos pasamos Pili y yo por San Juan y me encuentro con
Enrique Vidarte, miembro de la ilustre saga de fotógrafos del mismo
nombre, hermano de Manolo y primo de Juan Carlos, por poner a los tres
Vidarte más populares y conocidos que deambulan por este nuestro
Badajoz. Como hace mucho calor, dejamos las fotos que quiere hacernos
para otra fecha, más temprano y, claro, estando donde estábamos, había
que irse a tomar una copa al Gran Café Victoria, uno de los lugares de
encuentro emblemáticos del Centro histórico pacense. Y allí se desata
su humanidad contándonos mil y un detalles y anécdotas de su familia,
de su padre (Manolo), de su tío (Emilio) y de su abuelo, que, por
cierto, también se llamaba Enrique, gran diujante además.
La familia, que comprende también a Carmelina, ¡qué casualidad!,
antigua colega y amiga nuestra, profesora en el Santo Angel, es
heredera del extraordinario patrimonio fotográfico y histórico que fue
gestando su padre (n. en 1921), desde que en los años 30 y hasta su
muerte en 1991, se lanzara con una cámara en ristre a las calles para
recoger el pulso vital de Badajoz, sus gentes, sus edificios
emblemáticos, los sucesos extraordinarios, etc. Patrimonio, parte del
cual está inédito, y que se compone de unas tres mil fotografías (1.300
del Badajoz antiguo, 800 sobre personajes populares y otras 800 sobre
el mundo religioso local (fotos de los obispos, edificios y fiestas
religiosas, etc.). Patrimonio que la familia, afortunadamente para la
ciudad, no ha vendido, a pesar de que ha tenido ofertas millonarias por
él, y que están a la espera de que alguna Institución de
envergadura (Ayuntamiento, Diputación...) la adquiera para ponerla a
disposición de la ciudad y sus ciudadanos.
Enrique (desde 1991, el de la vespa colorá), por una parte, y
Manolo (desde 1994, el del radiocasete de bolsillo y la escalerita),
por otra, están continuando la labor de su padre de manera entusiasta y
generosa. Impagable, hermanos. Enrique, como decía en otro de mis
antiguos avisos, lleva el tema de los personajes, con doscientos y pico
de fotografías de personajes populares y conocidos de Badajoz. Y
Manolo, el de los actos sociales y festivos (institucionales, de
asociaciones, sociedades, etc.), donde se multiplica hasta extremos
inverosímiles.
Pero lo bueno viene cuando, entre copa y copa de un buen Payva
tinto (lógicamente, A. R.) Enrique abre su corazón y conocemos un poco
más a este encanto de criatura. Que nos cuenta su particular forma de
entender la vida.
--Pues yo soy un hombre feliz.
Con lo que hace, con sus amigos, con la ciudad, con su gente... Un
hombre sencillo, enamorado de su oficio, otro de los "locos" que hacen
de Badajoz una ciudad provinciana, encantadora, rica en relaciones
interpersonales.
No por casualidad, la ciudad de Badajoz, su Ayuntamiento, ha dedicado a esta
familia una importante vía urbana, paralela a la de Manolo Rojas, en la
variante Norte de San Roque, a dos pacenses ejemplares: los Hermanos
Vidarte.
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¡De Badajoz al cielo!
Pues esta mañana que quedo con Enrique Vidarte, que quiere hacerme
unas fotos para meterme en su archivo de personajes populares de
Badajoz. ¡Cuánto honor! Pues, nada, que quedamos en el Bar La Corchuela
a media mañana y allí que me presento, con algún retraso, a tomar café.
En mi paso por el "corredor" de Santa Marina, me he entretenido con
algunos amigos hablando de lo divino y lo humano, con Badajoz al fondo.
Lo de siempre. Con Enrique está Manolo, su hermano. Casi ná. Le llevo
mi libro del Carnaval y se lo firmo. A Manolo, que ya lo tiene, le
prometo darle otro, convenientemente dedicado y firmado. Qué
menos tratándose de dos grandes personajes de la vida popular pacense.
Terminamos el café y que felicito a Ino Jiménez, el baranda de La
Corchuela, por los dos centenarios.
--¿Y eso?
--Sí, por el del C. D. Badajoz y por el vuestro, que cumplís 100 años pronto. ¿Y cómo lo lleváis, qué vais a hacer?, pregunto.
--Con retraso, pero tenemos preparadas algunas sorpresas, ya te
enterarás, me contesta Ino, rodeado de "corchuelistas" hasta la médula.
--Pues ya volveré a que me cuentes lo que estáis tramando, les digo como despedida.
Salimos hasta la plaza del pueblo, que es el lugar que he elegido
(¡te dan a elegir!) para que me hagan las fotos. Qué mejor que este
lugar, el corazón, el ágora de la ciudad de Badajoz desde tiempo
inmemoriales. Con el Ayuntamiento y la Catedral de fondo, con el
paisano Luis de Morales de testigo de excepción. ¡Vaya lujo, colegas!
Así que el Enrique, venga a hacer fotos y más fotos y el Manolo, de
ayudante, indicando poses y tal. ¿Se puede pedir más? Después de la
experiencia, tengo que acuñar una frase que resume mis sentimientos en
el día de hoy: ¡De Badajoz, al cielo!
Con que estamos terminando y que se nos acercan otros dos
personajes típicos de la ciudad: Plácido Ramírez Carrillo, el "vate de
Santa Marina", como se gusta firmar algunos de sus trabajos, y que está
en todos los caldos culturales de la ciudad, y Alejandro Guevara
Palacín, el hermanísimo de Antonio, otro de los comerciales
publicitarios que se patean el todo Badajoz, con más kilómetros hechos
que los feriantes de San Juan.
Total, que nos despedimos y nos vamos para la calle de San Juan a
tomarnos algo, pero imposible. En un santiamén, empieza a pasar la
gente guapa de Badajoz, y que allí ponemos el "puesto" para saludarnos
y hacer la tertulia correspondiente. Y yo, en medio de los Vidarte, que
me han tomado como en adopción del cariño que me tienen. Como para
pasar desapercibido, colegas. Las copas, que esperen. En esto que llega
Vicente García Estop, con su oronda humanidad, con su carpeta llena de
papeles y la cabeza repleta de proyectos literarios.
--Os voy a dar una primicia, te salta a las primeras de cambio.
--¿Y eso?
--Pues que ya estoy metido con la segunda parte de La Pasión de Cristo, que tengo patrocinador y todo.
--¡Pero si sacó la primera en la Semana Santa pasada, con 5.000
ejemplares, se la editó El Corte Inglés y regaló los derechos a las
nueve Cofradías de la ciudad, a quienes entregó 550 ejemplares a cada
una!, me digo admirado para mis adentros.
--Si es que me lo ha pedido hasta la propia Iglesia, asegura tajante.
--¡Pero este hombre se está convirtiendo en el quinto evangelista al paso que va!, vuelvo a rumiar.
--Yo sólo quiero que, a cambio, las Cofradías dediquen una misa en
sufragio de mi esposa y mi hermano, que en paz descansen, no quiero
más, te dice con aplomo.
--Y las Cofradías, ¿lo cumplieron?
--Qué va, sólo unas cuantas. Hubo alguna que ingresó más de un millón de pesetas y no se acordaron de lo prometido...
--¿Entonces...?, meto baza.
--Pues, nada, que el próximo año donaré los libritos a las iglesias que no tienen Cofradías y a los Conventos.
Este hombre se está ganando el cielo, si no lo tiene ganado ya.
--Y, además, otra primicia, el libro llevará un plano de
Jerusalén, ¡del siglo XVI!, nada menos, viene también la cronología de
Cristo, quiénes fueron los evangelistas, qué hicieron cuando Cristo
resucitó y los dejó aquí en la Tierra..., me completa con entusiasmo
casi el Índice.
Pues a este paso, a San Vicente..., digo a Vicente, lo beatifican
antes de que se muera, como se hace con todo santo corriente y
moliente, es lo que se me ocurre después de oírle con admiración.
Y que intervienen los Vidarte y el Vicente que habla de otros
trabajos que está realizando sobre las primeras casas que se hicieron
en Santa Marina, de fotos antiguas de esta barriada donde aparecen los
primeros niños del lugar, etc., etc. Y en esto que aparece otro
personaje singular, del Badajoz de toda la vida: Paco Naharro Berrocal,
administrativo jubilado al que conozco hace años de su época como
auxiliar en la oficina de seguros del recordado Pablo Sánchez Ibáñez,
gran amigo del abajo firmante, ya fallecido, y árbitro internacional
que fue del fútbol español.
--Bueno, Paco, ¿y ahora a qué te dedicas?
--Pues al periodismo...
--¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡
--Sí, al periodismo taurino...
--¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡
--Soy corresponsal de la Cadena Vistahermosa, de México, la segunda del país, con periódicos, emisoras de radio y televisión...
--¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡
--Les mando noticias taurinas de España y, claro, de Extremadura.
También les mando información cultural, de folklore, sobre la
agricultura y los productos extremeños...
¿Será posible?, nuestro Paco Naharro, con sus 71 tacos de
almanaque (que no los aparenta, hay que decirlo), difundiendo las cosas
de Extremadura y Badajoz allende los mares. ¿No es para sentirse
orgulloso, hermanos?
--Pues que los de Vistahermosa quieren venir a conocer
Extremadura, que la conocen sólo de paso, y se van a traer las cámaras
para hacer unos reportajes...
Esto fue el remate. Me quedé anonadado. Decididamente, esta gente
es una mina. Gracias a los Vidarte, a Vicente García Estop, a Paco
Naharro y a muchos como ellos, Badajoz es la ciudad encantadora y
vitalista en la que uno se siente cada vez más a gusto para
vivir. Decididamente, ¡de Badajoz al cielo!
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